miércoles, 29 de mayo de 2019



Todo esto

Quizás es un poco la charla metafísica, o la idea de que nos podemos relajar. Quizás son los astros que sortearon nuestro corte de semana prematuro. O  nuestros chistes furtivos que se pisan el uno al otro y firman contratos de complicidad.  También hay quienes dirían que se trata de un exceso de alcohol no declarado en la cerveza. O de una pésima distribución del espacio, que distrae, incomoda y nos pone en juego el juego en sí. En una de esas podría resolverse en el hecho sencillo de que nuestro mundo, nunca se sintió así de cómodo tan rápido.

Capaz tiene que ver con lo que catalogamos de inesperado o emocionante en nuestros dramas personales. O  con el frío que hace, quien te dice. 

Por otro lado podría ser el porro. O que la persecución de las autoridades funciona  como un simbolismo macabro, de que el destino quiere detener algo que se gestó sin su permiso; Que estaba programado para otro tiempo pero se le escapó en este.

O  en otra de esas es que nos encanta el poder y nos estamos quedando cortos con la previa.  O que le queremos hacer honor a ese beso que tiene que ser espontáneo, y al mismo tiempo calificar de  irreverente.

Lo malo es que ya acepté las reglas de tu monstruo. Me proclamé competente ante tu fuego interior. Y antes de que me dé cuenta de lo profundo que estoy, voy a tener que ponerte en algún lugar de mi vida. Solo para escribirte, desapegado del resultado. En la espera de que me muestres un poco más de que se trata todo esto.





martes, 28 de mayo de 2019



Ernesto

¡No puedo sostenerle la mirada Ernesto! Sabe que no estoy listo para lo que viene y que no lloro hace cinco años. Igual los perros ya salieron a pasear así que no tengo nada que hacer esta tarde. Puedo recostarme a mirar el sol y a subir historias a instagram como todo milenial freelancer. Además la caballería llego hace rato y  seguro que va a haber guerra dos o tres veces antes de que haya paz. Pero si sigo leyendo tanto me voy a empachar de emociones que no son mías.

¡Perdóname amigo! No te quiero demorar. ¿Te puedo contar un poquito lo que me pasa, a ver qué pensás?
 Hace calor en mis historias y frio en mis poemas. ¿Qué tanto crees que se diferencian lo uno de lo otro? El otro día leí un cuento que se llamaba “Flores rojas, flores blancas” Me enojé un montón. Hablaba de la naturaleza dual de las cosas.

¡Ay Ernestito querido como me bancás! ¡Te mereces el nobel de la paciencia! Ya fue,  voy a sostenerle la mirada igual cuando la vea porque yo me la re banco. Porque estoy empoderado  y porque me puedo hacer cargo de mis propios mambos.

 ¡Gracias amigo, tu compañía me sirve un montón! Lo voy  a hacer  pero primero tengo que hacer la digestión de estas galletitas; me cayeron re pesadas. Pesadas como el exceso de fotos que veo por día, o el flujo de información innecesario que me quemó la cabeza. A veces pareciera que fue ayer cuando peleamos con los dioses naranjas  y salimos ganadores.

¿Te conté de esa vuelta amigo? Cuando las lágrimas saladas eran victorias privadas y los puntos acumulados eran zanahorias pretenciosas. Costó sacar el naranja de la ropa pero ya habíamos ganado. Sabíamos que la confianza era lo único importante. Teníamos por armas lápiz y papel. Fluíamos con la incertidumbre de haber elegido algo que nos hacía vibrar.

¿Cuánta gente tiene esa suerte Ernes?  ¡Casi nadie! Yo soy muy afortunado. Hasta tengo alguien que me escuche en el momento más frágil de mi vida. ¿Cuantos días faltan para que pueda romantizar de nuevo el cambio que hoy me aqueja y me destruye?

Bueno igual olvídate, no te quiero hacer perder el tiempo. Ni que tuviera las cosas claras. Ni que tuviera cosas. Yo puedo firmarte un documento que dice que yo soy así, asá y seguro que estaría bastante bien, pero no sé si saldría en la tele. El equilibrio es el tema. Químico, mental, espiritual, recreativo, relacional. Soy un reproductor de quiebres.  Pero si te contara que no tiene contraindicaciones ser auténtico te estaría mintiendo… La comida tiene más gusto pero puede estar envenenada. El problema no es el veneno, el problema es que no me importa si lo tiene o no. Porque yo confío en esas flores blancas, en esas fotos, en el sol de la tarde, en la caballería, o en el oído de algún amigo como atajo para mis cuentas pendientes. Te quiero mucho Ernesto. Si murieras te lloraría, si vivieras te amaría, si lloraras te consolaría y si existieras te estaría hablando.






viernes, 24 de mayo de 2019


Rumbo

Vislumbró una vida de liderazgo. Posó sus manos sobre su propio pecho y recordó cómo se sentía el latido de un campeón. Recorrió su paladar con la lengua llagueada y saboreó el hierro de la sangre. Así experimentó la eterna oscilación de la vida entre agrio y dulce. Entre dolor y orgasmos. Entre la cándida lucha de creer que hay algo más y las decepciones cotidianas. Después de todo eligió tomar su pesada espada entre las manos, levantarse, y emprender rumbo hacia lo desconocido.






lunes, 13 de mayo de 2019



Sensible


La emperatriz. - Vos tranquilo. Empezá a escribir. Sabes que cualquier cosa que te salga está bien, no te presiones a vos mismo.

 

El diablo -  Ay si “no te presiones a vos mismo” “La inspiración tiene que encontrarte trabajando” ¿no? “Mereces lo que sueñas” y todas esas otras frases cliché que se leen en los fondos de pantalla de estos “nuevos emprendedores”. ¡Todo lo que te dice esta imberbe para que te cuentes una historia de mentira en la que sos un genio, que de solo escribir le sale todo el virtuosismo! No seas iluso y escribí algo interesante. Pero pensalo bien esta vez. Siempre terminas repitiéndote porque no sos un escritor. Algún día lo vas a tener que aceptar.

 

La fuerza: - Dale, dale que ya sale. Vos mandale que siempre que le mandaste algo salió. No te quedes quieto escribí. No escuches a nadie más, si seguís empujando salen todas las ideas juntas. De eso se trata. De meterle nomás.

 

La emperatriz: - Respira hondo y escuchate. Solo hace lo que sientas y la vas a pasar bien. Disfrutá el proceso.

 

El diablo: - Claro como la última vez que te hiciste el hippie con lo del proceso, haciendo yoga y escuchando tu “voz interior”. Terminaste escribiendo esa boludes de Alicia en un texto re largo. Y al pedo porque encima  lo que querías decir estaba solo al final y se re notó. Hiciste lo mismo que haces siempre, desarrollar una construcción de millones de frases vacías alrededor del único concepto que valía la pena leer.  En tu vida haces lo mismo. Es todo una construcción vacía ¿No te das cuenta que sos un metódico? Lo tuyo es el análisis. No sos un escritor de ficción. Sos un tipo racional, frio. Un neurótico no se puede dedicar al arte.

 

La fuerza: - Si pinta neurosis pinta neurosis. ¡Vos hacé! Dale escribí una palabra tras otra que cada una te acerca más al bondi. ¡Ni la pienses! Poné lo primero que se te venga a la cabeza. ¡Clavá asociación libre freudiana que la poesía sale como pan caliente!

 

El perro: - Hay hambre acá ¿por qué no te clavas un par de medialunas con un mate y  mejor el texto lo pensamos más tarde? Todo bien con la productividad pero las necesidades básicas viven en primero ¿no? je je

 

Gladiador: - Lo único que importa es el honor. Escribamos hasta que nos sangren los dedos y  tu cerebro perezca noble y rendido en el campo de batalla. No hay nada más en esta vida que valga la pena.

 

La emperatriz: - La verdadera nobleza yace en la naturalidad de la acción. El corazón y la mente son uno, en el fondo siempre sabemos lo que queremos escribir.

 

El diablo: - No sé qué me genera más desprecio, el ridículo este del honor y la nobleza, o esta mina que piensa que la vida solo se lleva a cabo teniendo fe y meditando un templo de hindú lleno de humo de porro y propósitos universales. Me cansan tus otras voces. Me generan taquicardia.

 

La fuerza: - Yo por mi parte todo bien 0 quilombo con los locos. Vos seguí escribiendo que ya casi logramos algo de valor. Pero no la pienses hasta el final. Te aseguro que Hemingway no releía tanto, era un tipo de acción. Se cagaba a piñas y escribía. ¿O era Burroughs ese? Bueno no importa. Mandale cumbia que de eso se trata todo.

 

El diablo: - Te felicito, llegaste hasta el final y ¿para qué? Mira cómo estás, cagado a piñas por tus propias contradicciones. Este camino no es para vos. Vos tenés un corte formal, de oficina. Sos una pantalla. Para que escribir un personaje si vos sos el personaje. Deja de mentirte y soltalo, déja de escribir ahora mismo. Querete un poco y conseguite un laburo en serio. A ver si ocupas el tiempo en algo más productivo.

 

La emperatriz: - Nada puede dañarte si no se lo permitís, ni si quiera nosotros. Este es el último paso. Para avanzar al siguiente nivel solo basta con decidirlo. Estoy orgullosa, ya estas cerquita.

 

La fuerza: - ¡Si si si! ¡Ya estamos ahí de romperla!

 

El diablo: -  ¡Estoy cada vez más cansado y no te soporto más!  No cuentes conmigo. Sos terco y estás solo en esto. Después no digas que no te lo avisé. Nos vemos la próxima.

 

La fuerza: - ¡Listo! Se imprime y al sobre. El éxito es re simple ¿viste?

 

El perro: - ¿Ahora si sale ese mate con facturas? 
















miércoles, 8 de mayo de 2019


Conexión


Jugamos desde lejos  a que quizás encajamos.

La estática que nos divide es el campo de batalla que nos une.

¿Conectamos?

Todavía no.

Estamos midiendo la energía.

Tus grietas se amoldan a las mías y empiezo a perder el control.

Hay una subida de tensión.

Lo que soy pide permiso para más.

No todo, pero si algo más.

¿Conectamos?

Todavía no.

Aún somos plástico y personaje.

Me doy y pido permiso para darte lo único que traje

Un poco de mí.

¿Conectamos?

Sí.

  Ya somos uno y estamos desparramados por todas partes.






domingo, 5 de mayo de 2019


El otro otrea


 Cuando el otro otrea no hay de otra. Vos otreaste la otra vuelta. Quizás yo soy algo obsesivo o neurótico. Pero mi nivel de claridad es altísimo. Y pretendo que el otro lo emule, y eso (lo sé) es un acto de egoísmo.
Quizás durante los besos tímidos, que en nuestro historial de batalla nos hemos robado, la otredad se disolvía en algo más homogéneo. En una especie de solución acuosa, tibia y deliciosa. Un acuerdo implícito que las dos partes respetabamos por igual. Estaba todo bien.
Pero el otro otrea, y eso nos duele en las vísceras. No es tanto una cuestión de control, de acuerdos o de moral. Es más un momento. Son los segundos pre-infartantes en los que notamos que quizás aquella proyección de felicidad que construimos en el otro, se va a quedar en un libro. Que no es menor, y que se escribe con todo su valor y nobleza. Pero el café de la mañana lo tomamos con nuestros proyectos, y sin besos, porque el otro otrea. Ese calor y ese amor que queríamos que comparta quizás el desayuno y tres o cuatro chistes, hoy otrea.  Y cuando el otro otrea, no hay de otra.  Eso sí, hay un gran desarrollo personal en seguir adelante. Porque después de todo nosotros a veces somos el otro de otros, pero no nos damos cuenta.

 Convertir en un acto de libertad, aquellas relaciones espóradicas en donde el otro otreó, no es más que un acto de valor. El acto de entender que el libro que estamos escribiendo, tiene una historia en donde elegimos todas las palabras. Pero la vida tiene escrito otro libro para nosotros, con otras palabras, que tarde o temprano vamos a tener que incorporar. No a través del conformismo, sino aceptando. Aceptando que el juego del poder tiene un final más vacío y más prematuro que el juego del amor. Y en el amor, las lágrimas  a veces se escurren de nuestros ojos cansados con una sal que quema. Sin embargo, de esa sal surgen inmaculadas, las enseñanzas del otro.

De todas formas para nosotros, los otros del otro, siempre habrá un refugio imaginario. Una suerte de isla desierta,  construida con ideas, y arrancada del mundo. Es una mañana tibia, y está amaneciendo. La arena es blanca y suave y se escucha el ruido blanco del océano cerca. El otro se acerca y nos besa. Esta vez el otro no otrea y hay otras opciones. Pero esa batalla solo la ganamos en una realidad paralela. Solo la tenemos como un consuelo, en donde nuestra líbido intransferible se satisface con un otro que solo es real en nuestros sueños.