Ernesto
¡No puedo
sostenerle la mirada Ernesto! Sabe que no estoy listo para lo que viene y que
no lloro hace cinco años. Igual los perros ya salieron a pasear así que no
tengo nada que hacer esta tarde. Puedo recostarme a mirar el sol y a subir
historias a instagram como todo milenial freelancer. Además la caballería llego
hace rato y seguro que va a haber guerra dos o tres veces antes de que
haya paz. Pero si sigo leyendo tanto me voy a empachar de emociones que no son
mías.
¡Perdóname
amigo! No te quiero demorar. ¿Te puedo contar un poquito lo que me pasa, a ver
qué pensás?
Hace
calor en mis historias y frio en mis poemas. ¿Qué tanto crees que se
diferencian lo uno de lo otro? El otro día leí un cuento que se llamaba “Flores
rojas, flores blancas” Me enojé un montón. Hablaba de la naturaleza dual de las
cosas.
¡Ay
Ernestito querido como me bancás! ¡Te mereces el nobel de la paciencia! Ya fue,
voy a sostenerle la mirada igual cuando la vea porque yo me la re banco.
Porque estoy empoderado y porque me puedo hacer cargo de mis propios
mambos.
¡Gracias
amigo, tu compañía me sirve un montón! Lo voy a hacer pero
primero tengo que hacer la digestión de estas galletitas; me cayeron re
pesadas. Pesadas como el exceso de fotos que veo por día, o el flujo de
información innecesario que me quemó la cabeza. A veces pareciera que fue ayer
cuando peleamos con los dioses naranjas y salimos ganadores.
¿Te conté
de esa vuelta amigo? Cuando las lágrimas saladas eran victorias privadas y los
puntos acumulados eran zanahorias pretenciosas. Costó sacar el naranja de la
ropa pero ya habíamos ganado. Sabíamos que la confianza era lo único
importante. Teníamos por armas lápiz y papel. Fluíamos con la incertidumbre de
haber elegido algo que nos hacía vibrar.
¿Cuánta
gente tiene esa suerte Ernes? ¡Casi nadie! Yo soy muy afortunado.
Hasta tengo alguien que me escuche en el momento más frágil de mi vida.
¿Cuantos días faltan para que pueda romantizar de nuevo el cambio que hoy me
aqueja y me destruye?
Bueno
igual olvídate, no te quiero hacer perder el tiempo. Ni que tuviera las cosas
claras. Ni que tuviera cosas. Yo puedo firmarte un documento que dice que yo
soy así, asá y seguro que estaría bastante bien, pero no sé si saldría en la
tele. El equilibrio es el tema. Químico, mental, espiritual, recreativo,
relacional. Soy un reproductor de quiebres. Pero si te contara que
no tiene contraindicaciones ser auténtico te estaría mintiendo… La comida tiene
más gusto pero puede estar envenenada. El problema no es el veneno, el problema
es que no me importa si lo tiene o no. Porque yo confío en esas flores blancas,
en esas fotos, en el sol de la tarde, en la caballería, o en el oído de algún
amigo como atajo para mis cuentas pendientes. Te quiero mucho Ernesto. Si
murieras te lloraría, si vivieras te amaría, si lloraras te consolaría y si
existieras te estaría hablando.

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