viernes, 24 de mayo de 2019


Rumbo

Vislumbró una vida de liderazgo. Posó sus manos sobre su propio pecho y recordó cómo se sentía el latido de un campeón. Recorrió su paladar con la lengua llagueada y saboreó el hierro de la sangre. Así experimentó la eterna oscilación de la vida entre agrio y dulce. Entre dolor y orgasmos. Entre la cándida lucha de creer que hay algo más y las decepciones cotidianas. Después de todo eligió tomar su pesada espada entre las manos, levantarse, y emprender rumbo hacia lo desconocido.






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