Rumbo
Vislumbró una
vida de liderazgo. Posó sus manos sobre su propio pecho y recordó cómo se
sentía el latido de un campeón. Recorrió su paladar con la lengua llagueada y
saboreó el hierro de la sangre. Así experimentó la eterna oscilación de la vida
entre agrio y dulce. Entre dolor y orgasmos. Entre la cándida lucha de creer
que hay algo más y las decepciones cotidianas. Después de todo eligió tomar su
pesada espada entre las manos, levantarse, y emprender rumbo hacia lo
desconocido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario