Todo esto
Quizás es un
poco la charla metafísica, o la idea de que nos podemos relajar. Quizás son los
astros que sortearon nuestro corte de semana prematuro. O nuestros chistes furtivos que se pisan el uno
al otro y firman contratos de complicidad. También hay quienes dirían que se trata de un exceso de alcohol
no declarado en la cerveza. O de una pésima distribución del espacio, que distrae, incomoda
y nos pone en juego el juego en sí. En una de esas podría resolverse en el hecho sencillo de que
nuestro mundo, nunca se sintió así de cómodo tan rápido.
Capaz
tiene que ver con lo que catalogamos de inesperado o emocionante en nuestros
dramas personales. O con el frío que hace, quien te dice.
Por otro lado podría ser el porro. O que la persecución de las autoridades
funciona como un simbolismo macabro, de que el destino quiere
detener algo que se gestó sin su permiso; Que estaba programado para otro
tiempo pero se le escapó en este.
O en otra de esas es que nos encanta el poder y nos estamos quedando
cortos con la previa. O que le queremos hacer honor a ese beso que
tiene que ser espontáneo, y al mismo tiempo calificar de irreverente.
Lo malo es que ya acepté las reglas de tu monstruo. Me proclamé competente ante
tu fuego interior. Y antes de que me dé cuenta de lo profundo que estoy, voy a
tener que ponerte en algún lugar de mi vida. Solo para escribirte, desapegado
del resultado. En la espera de que me muestres un poco más de que se trata todo
esto.

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