miércoles, 29 de mayo de 2019



Todo esto

Quizás es un poco la charla metafísica, o la idea de que nos podemos relajar. Quizás son los astros que sortearon nuestro corte de semana prematuro. O  nuestros chistes furtivos que se pisan el uno al otro y firman contratos de complicidad.  También hay quienes dirían que se trata de un exceso de alcohol no declarado en la cerveza. O de una pésima distribución del espacio, que distrae, incomoda y nos pone en juego el juego en sí. En una de esas podría resolverse en el hecho sencillo de que nuestro mundo, nunca se sintió así de cómodo tan rápido.

Capaz tiene que ver con lo que catalogamos de inesperado o emocionante en nuestros dramas personales. O  con el frío que hace, quien te dice. 

Por otro lado podría ser el porro. O que la persecución de las autoridades funciona  como un simbolismo macabro, de que el destino quiere detener algo que se gestó sin su permiso; Que estaba programado para otro tiempo pero se le escapó en este.

O  en otra de esas es que nos encanta el poder y nos estamos quedando cortos con la previa.  O que le queremos hacer honor a ese beso que tiene que ser espontáneo, y al mismo tiempo calificar de  irreverente.

Lo malo es que ya acepté las reglas de tu monstruo. Me proclamé competente ante tu fuego interior. Y antes de que me dé cuenta de lo profundo que estoy, voy a tener que ponerte en algún lugar de mi vida. Solo para escribirte, desapegado del resultado. En la espera de que me muestres un poco más de que se trata todo esto.





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